MUJER Y DEMENCIA
La mujer afectada de demencia
La prevalencia de la aparición de demencia es mayor en las mujeres. Factores que contribuyen a una mayor vulnerabilidad:
- menor tasa de escolarización (peor evolución y mayor prevalencia)
- Mayor probabilidad de exclusión de los procesos de decisión sobre su vida diaria y las decisiones en cuanto a su enfermedad (el déficit en razonamiento abstracto y la falta de conciencia sobre la enfermedad provocan una vulnerabilidad en la persona con demencia frente a terceras personas, probablemente mayor en las mujeres).
- Menor respaldo económico (renta media de las mujeres jubiladas 714 € en el año 2003, frente a los 1.182 € de renta media de los hombres)
- la mayoría de las mujeres conviven en el domicilio de los hijos e hijas, mientras que el 90% de los hombres vive en su propio domicilio (puede afectar p.ej. a la decisión de llevar a cabo el ingreso en la residencia de la persona con demencia, mientras que el mantenimiento de su propio domicilio puede protegerle de una decisión de este tipo)
- Sólo un 44% de las mujeres mayores de 65 son atendidas por la red familiar, frente al 75% de los hombres, aun cuando la prevalencia de demencia es mayor.
- Mayor riesgo frente a posibles negligencias, malos tratos y aprovechamiento de otras personas.
La mujer como cuidadora principal
Debido a la educación en cuanto a roles sociales y otros factores suele ser la persona que se encarga de los cuidados de la persona con demencia en el ámbito familiar: 9 de cada 10 cuidadores son mujeres.
Consecuencias de la sobrecarga:
- Aumento de trastornos emocionales y físicos en la persona cuidadora.
- Aumento de la probabilidad de que el trato hacia la persona con demencia sea inadecuado y exacerbe la sintomatología.
- Perspectiva laboral limitada
Impedir que la demencia sea un escollo con respecto al proceso de integración en el mundo laboral:
- Potenciar la autonomía y el reparto de los cuidados
- Educación a toda la familia en cuanto al proceso degenerativo y las estrategias a seguir.
El aumento de las alteraciones emocionales y físicas, junto con una menor proyección laboral son razones de peso para trabajar la perspectiva de género en las demencias en favor de proteger a las mujeres como colectivo más vulnerable debido a la desigualdad de la que ya se parte.